Abril

6 jul. 2013

LA VECINA DE AL LADO, LA MEJOR AMIGA

LA VECINA DE AL LADO, LA MEJOR AMIGA

Habían sido solo dos días en el pueblo cuidando a su madre, pero estaba loca por llegar a casa y abrazar a sus tres niños que por primera vez había estado dos días sin verlos.

Regresaba tranquila, la vecina de la puerta de al lado, su mejor amiga, habría estado atenta al “día a día”  de la casa.

 Seguro que los niños han desayunado y aunque a regañadientes se habrán dejado peinar y retocar los uniformes del colegio por la vecina.

 El Manolo para estas cosas de los niños era un desastre.

De las macetas, estaba segura, la vecina su mejor amiga y amante de las plantas como de costumbre se las habrá regado y que los niños cenaran a su hora y bien, estaba garantizado, su amiga la vecina de al lado se lo había tomado como una responsabilidad.

Se felicitaba por la suerte de tener una tan buena vecina y mejor amiga.

Al abrir la puerta del piso no se sorprendió. Todo en su sitio, no había ni mota de polvo en los muebles y el suelo brillaba de recién fregado.

Qué suerte tener una vecina tan “apaña” se repetía para sus adentros.

Al entrar en el dormitorio los sorprendió, allí estaba la vecina su mejor amiga arreglando al Manolo.

Llevaba tres años divorciada. Los niños mucho habían crecido y tan guapos como siempre.

 Se sentía feliz, tres años sin el pelmazo del Manolo habían sido un alivio.

Pero añoraba y se entristecía cuando recordaba a la vecina de al lado, su mejor amiga.

              Paco Castillo, verano 2013

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