Abril

20 oct. 2012

Nos están empujando para retroceder a los tiempos de la MESA CAMILLA, podremos adaptarnos. Pero no debemos consentir la vuelta de los sabañones en los niños.







LA MESA CAMILLA

Quien no haya tenido experiencia  de La Mesa Camilla, o es demasiado joven y habría que contársela por si algún día le  hiciera falta o  ha nacido en el seno de una familia  bien, con calefacción de siempre y también habría que contársela, con la que está cayendo, posiblemente la Mesa Camilla sea un recurrente.
La Mesa Camilla no estaba, se ponía. La ceremonia de revestir a la mesa en MESA CAMILLA suele coincidir  con Los Santos, las gachas y las castañas. Algún día de Abril la MESA CAMILLA ya no estaba, se había degradado en una mesa comedor vulgar y corriente.
La MESA CAMILLA tiene dos partes bien diferenciadas. Las zonas altas con el TAPETE DE HULE y las zonas bajas, con las enagüillas y el brasero. Mejor que la zona baja tendríamos que llamarle la zona de las escaramuzas.  
El Tapete de Hule de diario, con sus estampados de frutas. Creo que el tapete de Hule de diario entre otras cosas servía  para indicar el sitio reservado a cada uno. Unas manchas amarillas o negras, dependía de la antigüedad del tapete, señalaban el sitio del abuelo fumador. No siempre el cigarro se mantenía quieto en el cenicero.
Tampoco podía faltar en el Tapate de Hule de diario la zona dedicada a los niños artistas. Una serie de círculos y rayas pintadas con bolígrafo, bolígrafos de la época no muy buenos pero con una tinta que en el Tapete de Hule se convertía en indeleble.
 El niño con el boli había hecho virguerías en el hule. Y la mentira de cortesía.-No te preocupes, esto se quita dándole con el estropajo y un poco de jabón. El grafiti del niño de la visita duraba tanto como el tapete o las quemaduras del cigarro del abuelo.
El TAPETE de HULE de vestir, era el que se ponía sobre el tapete de diario en días especiales, de fiestas o de visitas. Lo mejor del  Tapete de Hule de los domingos era su olor a nuevo. ¿A que huele un tapete de Hule Nuevo? Eso hay que preguntárselo a la memoria.
 El Tapete de Hule de los domingos era el mejor para hacer bailar a los papelillos. Era un espectáculo. Cortar papelillos, colocarlos debajo del Tapete, frotar con algo solido o mejor metálico, levantar presto el tapete y toda una explosión de movimiento arrítmico. Y lo mejor de todo que era repetible siempre que se quisiera. Este juego no necesitaba pilas.
El Tapete de Hule se ponía en las mesas para proteger a las enagüillas y sobre todo para proteger y contener la oficina de la casa.
 Levantar el tapete y rebuscar en su interior era muchas veces una necesidad para el día a día de la casa. Allí se guardaba el Cupón de la Once, el recibo de la Luz, el papel de estraza con la cuenta de la tienda de ultramarinos, las Papelillos que justificaban los pagos semanales al Ditero y un apartado especial a las estampitas de las primeras comuniones, los recordatorios de las misas de los nueve días de los últimos fallecidos cercanos, alguna que otra carta del soldado o de los tíos de Barcelona, el tarjetón de invitación de boda de algún primo.
Trastear debajo del Tapete de Hule era entrar en las intimidades de los acontecimientos de la casa.

Las zonas bajas de la mesa camilla, Enagüillas, brasero, paleta y enjugadera, era la zona de las escaramuzas.
Curiosear debajo del Mantel de Hule era conocer los acontecimientos de la casa, Curiosear debajo de las Enagüillas era entrar en el campo de las intimidades.
La Mesa Camilla era el sitio de estar, la meta conseguida  para el recién llegado del frio de la calle, el mejor consuelo para los molestos sabañones de las manos, para la tertulia o la partida de cartas y sobre todo el mejor sitio para escuchar la lacrimógena novela de la radio mientras se espulgaban los garbanzos  para el cocido  del día siguiente.
Siendo la Mesa Camilla el lugar preferente  de la casa curiosamente no era donde se planteaban los problemas importantes. Los hombres llegaban a la Mesa Camilla, normalmente tarde y solo para cenar, con los asuntos de importancia ya resueltos en la Taberna o en el Casino, dependiendo del nivel de la familia. Hasta las mujeres no llevaban a la Mesa Camilla asuntos de cierto  nivel. La cocina o la pila de lavar era el lugar de las confidencias, compartir preocupaciones o avivar los chismes.
Había un pacto no hablado en el que todos estaban de acuerdo. La Mesa Camilla no era el sitio de los problemas, era el lugar de los consuelos.
Cuando había en la casa algún imberbe de 9 a 12 años ,el momento más esperado de la Mesa Camilla era cuando alguien a modo de susurro decía –Parece que el brasero va calentando menos. 
El éxito estaba en la rapidez que el chaval tuviera para introducir la cabeza bajo el paño de las enagüillas, era como cuando se levantaba el telón del teatro  y comenzaba el espectáculo. Frecuentemente  se podía ver como la mano izquierda de alguien trasteaba en el muslo derecho de alguna mocita.
Se descubrían los grandes secretos. Las piernas de la tía soltera que estaba en casa de toda la vida no eran todas negras, desde el enfoque de la tarima se apreciaba que negras eran solo hasta las rodillas rematadas por unas ligas. Luego las piernas seguían siendo de color carne pero con pelos negros.
Lo más desagradable era cuando la escaramuza de mover el bracero coincidía con la visita de la vecina gorda. El espectáculo, pero tenebroso, estaba servido. Con los medias por los tobillos, la piernas llenas de cabrillas la falda remangada y los mulos rebosando por los bordes de la silla de anea.
No me atrevo a recordar el olor a quemado de la suela de goma de las botas Gorilas. Porque me suena a colleja y a la cama sin cenar.
Luego estaba la niña de las trenzas, con las mandarinas señaladas debajo de la camisa, la cortita falda a mucha distancia de los calcetines blancos; pero la dichosa niña no paraba un momento. Nunca se sentaba en la Mesa Camilla. Y mucho menos cuando había que remover las cenizas



Nos están empujando para retroceder a los tiempos de la MESA CAMILLA, podremos adaptarnos.
 Pero no debemos consentir la vuelta de los sabañones en los niños.




SÁBADO 20 DE OCTUBRE 2012

Con respeto y cariño para Maria Jesus que esta compartiendo lo que menos tiene,tiempo,para que el Paco siga pensando, comunicando y queriendo






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